Eran ya casi las 6 de la tarde, había una mujer de unos 50 años vestida de negro con un delantal blanco dirigiéndose hacia mí mientras lavaba unos platos, me preguntaba si me había quedado con hambre, me sorprendió la familiaridad con la que me hablaba y la exactitud con la que leía mi pensamiento, la verdad es que sí, continuaba con hambre, me dijo que me fuera a lavar las manos y cuando regresara la comida estaría lista de nuevo, la casa empezó a parecerme familiar, era la casa de mi abuela pero decorada con alfombra gris como en mi trabajo, habían varios cuartos, cuartos obscuros que tenían las puertas abiertas que me invitaban a visitarlos pero que a la vez la misma obscuridad me advertía que guardara mis distancia, la verdad no entendía muy bien lo que estaba pasando, ¿Quién era esa señora? era un tipo de nana o algo que quizás no recordaba porque sabía muy bien quien era yo y como me sentía en cada gesto o movimiento, tal vez había perdido la memoria por unos minutos, pero ¿porqué la casa de mi abuela tenía alfombra? tal como en el trabajo, había varios cuartos, de repente ya eran las 8 de la noche, había tardado 2 horas en subir al baño a lavarme las manos... un momento, ¿subir al baño? en casa de mi abuela no había baño, cuando recordé eso bajé las escaleras rápidamente sorprendido de los descubrimientos mentales pero al regresar a la planta baja ya no estaba la cocina ni la señora amable que me ofrecía de comer, habían ciertas personas con el rostro borroso pero que eran familiares para mí, ellas caminaban apresuradamente en una especie de sala enorme, la alfombra gris seguía presente y una chica se me acercó, cargaba un morral y vestía una sudadera gris, pantalón de mezclilla y tenis blancos, muy casual, me preguntaba si el camíon seguía afuera... ¿el camión? ¿cuál camión? sonrió, apúrate sino nos van a dejar tontito -me dijo y se fue- de repente había más de 30 personas en la sala dirigiéndose a las afueras con paso veloz seguían con rostros borrosos pero me eran conocidos aún, alguien me dijo que le avisara a "los de arriba" que ya nos teníamos que ir, que continúaramos al siguiente día, inexplicablemente sentí la necesidad de sentirme útil en ese éxodo de rostros borrosos y tener un papel en la escena así que corrí apresuradamente al piso de arriba nuevamente a avisarle a los demás que teníamos que irnos, no sabía a donde me dirigía.
Subí las escaleras, a la izquierda estaba el cuarto de los veterinarios, estaban preparando sus instrumentos para hacer una cirugía, les dije que el camión estaba por salir y que tenía que ser mañana, lo tomaron muy tranquilamente y me agradecieron el aviso por lo que empezaron a recoger sus instrumentos, me dirigí hacia el baño para tener un "viaje tranquilo" en el camión y antes de entrar me encontré a Ricardo, un lameculos de mi trabajo que no le quedó otro camino que cederme el paso al baño y dedicarme una sonrisa típica de él, grande grande llena de nefastez, le dije no tardo, la verdad es que me quería tardar para que también lo dejara el camión pero las luces se estaban empezando a apagar y eso me empezó a preocupar, al momento que se apagan las luces el piso de arriba dejaba ver más piezas solitarias y alfombradas, llena de sillones viejos y vacíos, se seguían apagando las luces y aparecía otra sala obscura, miré a Ricardo, sonrió nuevamente como diciéndome no te preocupes, son sólo luces, lo mismo que ves ahora seguirá ahí mismo cuando apaguen las luces...
Fue más por orgullo que por deseo mismo que finalmente entré al baño, la verdad hubiera preferido salir de ahí y dirigirme hacia afuera pero tenía que entrar al baño antes que Ricardo así que lo hice, me lavé las manos, me miré al espejo y me veía un poco despeinado (no es raro en mí, pero según yo tenía el cabello corto, muy dificil de despeinarme por consiguiente) total me alegré de terminar lo que tenía que terminar de hacer en el baño así que salí y Ricardo ya no estaba ahí, de hecho ya nadie estaba en el piso de arriba que ahora era un terreno como de unos 100 metros cuadrados, enorme y que a lo lejos se veían nuevamente algunos cuartos pero con las luces prendidas, pero que de repente, una a una se empezaban a apagar, yo grité diciéndoles que no apagaran las luces, que aún había alguien ahí (yo) mi voz hacía eco... raro, había alfombra y hacía eco, pero después de que grité las luces se empezaron a apagar más y más rápido, me llegó un escalofrío nada agradable y me acordé que tenía que irme. Bajé las escaleras más rápido que nunca, como si el sonido de las luces apagándose fueran los pasos de alguien que venía por mí, tenía miedo, pero creí que al bajar estaría a salvo, mi sorpresa fue aterradora cuando al llegar a la planta baja me encontraba nuevamente en la cocina, pero a parte de la cocina igualmente habían muchos cuartos obscuros, todo empezaba a hacerse más y más grande, surgían recámaras, salas, piezas en la obscuridad, la casa se hacía más y más grande, las luces se seguían apagando, ya no había nadie, ya eran las 11 de la noche en tan sólo 10 minutos....
Estaba asustado, muy asustado, corrí hacia el patio y efectivamente, era el patio de la casa de mi abuelita, ese patio es comunitario para 4 casas, la de mi abuelita era la de en medio pero veía que en las otras casas también se apagaban las luces... de repente me venía a la memoria la voz de mis familiares que me decían "cuida la casano tardamos" el miedo se fue temporalmente y recordé que nadie, absolutamente nadie tenía porqué estar ahí, mi actitud cambió de fugitivo a velador, tenía que velar por la casa de la familia en lo que regresaban y si no lo hacía me iban a regañar, pero yo veía una sombra a través de las ventanas girando sobre su propio eje, era una figura rara semi-humana que giraba y a la vez lo hacía con su brazo extendido con el cual presionaba los interruptores y apagaba las luces de las piezas, era el baile del fin de la luz, entonces la acitud de fugitivo me empezó a evadir nuevamente, sentí escalofríos, quise salir a la calle así que corrí hacia el zahuán que estaba cerrado con candado, todo estaba obscuro todo, excepto la pieza donde esa cosa se encontrabay una más en casa de mi abuela, de repente ví su silueta que me miró, se quedó mirándome 5 segundos que parecieron 5 largas noches, entonces empezó a correr no sin antes apagar la luz de esa última pieza, ahora sí, todo era obscuridad total a lo lejos y yo me encontraba trepado en el zahuán iluminado sólo por la luna menguante, creí que esa cosa me perseguiría, ví cómo abrió la ventana de la casa donde se encontraba y salía lentamente por ahí fingiendo no haberme visto, yo no me moví, quedé congelado tratando de ser una parte más del paisaje nocturno e ingenuamente creyendo que nunca me vió, la obscuridad era aterradora, lo ví salir como si fuera un intruso que robaba joyas en una casa pero éste intruso no robaba nada, sólo apagaba luces... era un perro, era un perro que caminaba como humano muy tranquilamente guardando sus patas o manos o lo que fuera en los bolsillos de su chamarra, buscaba más cuartos con luz para seguir apagándolos, solo quedaba uno, dentro de la casa de mi abuela, pero no permitiría que entrara en ella, por lo menos eso deeaba hacer, el perro era blanco con manchas negras, parecía una vaca pero del tamaño del perro, con el hocico puntiagudo y orejas grandes, se dirgía hacia la casa de mi abuela entonces a lo lejos, donde estaba yo, me atreví... y me moví para que me viera, me miró, me miró desde lejos, lo ví a la mitad del patio obscuro y me miraba penetrantemente, cuando me miró sentí que me soplaban al oído, me temblaron las rodillas, creí que iba a arrancar la cabeza o algo parecido sin embargo dejó de verme, se volteó a la pared más cercana y dejó la posición humana, pero no tomó la suya, la de perro sino la de un gato, caminaba ahora como gato para trepar por la pared, y huir, huir a quiensabe donde, me quedé trepado en el zahuán como media hora, tenía pánico, de repente en la calle escuchaba voces, llegó gente alfin -pensé- la voz me decía "contáctalos" "contáctalos o deshazte de ellos" ... "habla con nosotros o vete de aquí" de repente me ví acostado en posición fetal, estaba en mi sillón con los ojos semiabiertos, me quería mover, no podía, quería gritar, no podía, pero empecé a girar y mi boca no se movía, pero mi cuerpo giraba, giraba como giraba ese perro semi-humano, involuntariamente mi cuerpo giraba y giraba como si hubiera gravedad, como si fuera una pompa de jabón perdida en un sillón lleno de obscuridad, de mala memoria y de un súbito regreso a mi cruda realidad....
domingo, 7 de agosto de 2011
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